En cambio, para las reinas el sentido de la propiedad es superlativo. Recuerdo mi infancia que a más de un amigo le cayó un broncazo por darle un balonazo a su árbol, que si lo habíamos partido, que si habían caído unas hojas y que iba a llamar a los municipales. Fueras a tocárselo cuando ella no estuviera por guarrear el ambiente, que de momento salía por la puerta, porque había estado vigilando desde la ventana.
jueves, 28 de abril de 2011
Las señoras de las naranjas.
En cambio, para las reinas el sentido de la propiedad es superlativo. Recuerdo mi infancia que a más de un amigo le cayó un broncazo por darle un balonazo a su árbol, que si lo habíamos partido, que si habían caído unas hojas y que iba a llamar a los municipales. Fueras a tocárselo cuando ella no estuviera por guarrear el ambiente, que de momento salía por la puerta, porque había estado vigilando desde la ventana.
jueves, 22 de octubre de 2009
El cruce en Méjico.

El conflicto burocrático también participa con la propiedad privada lindante, que anula el acerado de los peatones y estrecha la calzada para los vehículos procedentes de la calle Estudiantes y las derivadas del paseo Profesor Tierno Galván y avenida Carlos III.
viernes, 19 de junio de 2009
Verbena San Juan.

martes, 18 de noviembre de 2008
Deseos de un barrio.

Foto cedida anonimamente.
En sus primeros años era una plaza llena de vida y frescura, concebido como el único pulmón verde de La Carlota tras las remodelaciones en las otras plazas, con su fuente decorativa y los columpios para los niños y niñas, ofrecía cobijo y reposo con las sombras de sus árboles. Ahora es un lugar de paso, inhóspita y vacía, que pasa desapercibida para quien no la conoce.
Tal vez la Plaza Constitución no se le dé el valor que se merece por La Carlota -sí, por sus vecinos que promueven la iniciativa de cambiarle el nombre por Plaza Pepe- cuando es la tercera en lista; después de la Plaza del Ayuntamiento y la Plaza de la Iglesia, que toman su importancia por el lugar que son. Cabe la posibilidad de añadir una más, la Plaza de España (Plaza de Hambre) donde la pantalla para el cine de verano se colocaba en la fachada del Molino Rey. Al mismo caso, están los barrios de Las Malvinas, el Casco Antiguo, las Escuelas y las casas de las piscinas. Huellas arraigadas en los ciudadanos y ciudadanas de La Carlota, que se olvidan con el viento y toman fuerzas unas nuevas, que formaran parte de los recuerdos.
Foto cedida anonimamente.
