Ese punto se vuelve especialmente conflictivo a no estar pintadas las líneas de separación de carriles y circunvalación, el asfaltado está desgastado, y raro es el día que los semáforos funcionan (varias personas lo han mencionando en más de una ocasión, y para más inri, son los únicos que hay en La Carlota). Recientemente, han desaparecido los badenes y el único control es una señal de 40 kilómetros, en el que los conductores ponen en juego sus vidas a riesgo de lo que les prometa el destino ese día. Tampoco es un paso seguro para los peatones que vivan por allí o practiquen algún deporte como hacer footing y salir a correr, porque no hay pasos de cebra ni acerado en un lado (hasta hace poco no había en ninguno de los lados) que será suelo rústico.
